HABLA DE LO QUE TE PASA Y EVITA ENFERMARTE


Para evitar enfermarse hay que procurar hablar de lo que nos pasa, de lo que nos preocupa, nos enoja, nos frustra, de lo que nos gustaría… si callas lo que sientes, eso se transforma en enfermedad.

El único inconveniente es encontrar a la persona idónea para expresarnos, porque no todas las personas que se dicen nuestros amigos lo son, muchos solo nos escucharan por morbo, no porque les interese lo que sentimos y como nos afecta.

Podemos hacerlo con algún familiar, con un padre, con un pastor, con quien se haya ganado nuestra confianza con el tiempo.

Las emociones y los sentimientos que son escondidos, reprimidos, terminan en enfermedades como: gastritis, úlcera, dolores lumbares, dolor en la columna. Con el tiempo, la represión de los sentimientos degenera hasta el cáncer. Es mejor sincerarse, confidenciar, compartir nuestra intimidad, nuestros secretos, nuestros errores... El diálogo es un poderoso remedio y una excelente terapia.

Tome Decisiones
La persona indecisa permanece en duda, en la ansiedad, en la angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones, agresiones. La historia humana es hecha de decisiones. Para decidir es preciso saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar otros. Las personas indecisas son víctimas de dolencias nerviosas, gástricas y problemas de la piel.

Busque Soluciones.
Personas negativas no consiguen soluciones y aumentan los problemas. Prefieren la lamentación, la murmuración, el pesimismo. Mejor es encender un fósforo que lamentar la oscuridad. Una abeja es pequeña, pero produce lo más dulce que existe. Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad.

No Viva de Apariencias.
Quien esconde la realidad finge, hace poses, quiere siempre dar la impresión de estar bien, quiere mostrarse perfecto, bonachón, etc., está acumulando toneladas de peso... Una estatua de bronce con pies de barro. Nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Son personas con mucho barniz y poca raíz. Su destino es la farmacia, el hospital, el dolor.

Acéptese
El rechazo de sí mismo, la ausencia de autoestima, hace que nos volvamos ajenos de nosotros mismos. Ser uno mismo es el núcleo de una vida saludable. Quienes no se aceptan a si mismos, son envidiosos, celosos, imitadores, competitivos, destructivos. Aceptarse, aceptar ser aceptado, aceptar las críticas, es sabiduría, buen sentido y terapia.

Confié
Quien no confía, no se comunica, no se abre, no se relaciona, no crea relaciones estables y profundas, no sabe hacer amistades verdaderas. Sin confianza, no hay relacionamiento. La desconfianza es falta de fe en sí, en los otros y en Dios.

No Viva Siempre Triste
El bueno humor, la risa, el reposo, la alegría, recuperan la salud y traen larga vida. La persona alegre tiene el don de alegrar el ambiente donde vive. 

Recuerda esto siempre:
El buen humor nos salva de las manos del doctor. La alegría es salud y terapia.

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